ASOLEANDO MOSCATEL

 Sabemos bien que el producto que mas fama  ha dado a Málaga a lo largo de la historia, han sido sus vinos dulces tradicionales. Aunque existen otros sistemas de conseguir mayor concentración de azucares en el racimo para poder elaborar estos vinos, el asoleo es el método mas tradicional y artesanal. Arte que aún hoy seguimos tomando con esmero en la bodega.

Ayer comenzamos a asolear la uva que dará su resultado en forma de Señorío de Broches, un dulce natural muy fresco con unos 125 gramos de azúcar por litro. Es el primero de los vinos asoleados que comenzamos a trabajar. Para su elaboración las uvas estarán en los paseros entre 3 y 5 días, tostándose solo por una cara del racimo y después pasaran a ser trabajadas y vinificadas.

A partir de aquí, durante las próximas semanas, las uvas llegaran a los paseros con mayor concentración de azúcar para la elaboración de dos de los vinos mas laureados de la bodega: Zumbral, tierno moscatel y Piamater, naturalmente dulce.

Zumbral, tendrá posterior a su vinificación casi dos años en maderas nobles antes de ver la luz en el mercado y podremos ver su precioso color ambarino con fondo yodado propio de los aportes de esas maderas.

 Piamater, elaborado conjuntamente con la enóloga Alicia Eyalarar es un naturalmente dulce muy elegante, joven con una impresionante carga frutal. Para la elaboración de este ultimo seleccionamos minuciosamente cada racimo de una parcela muy especial con viñas con una edad media aproximada de 90 años, plantada en las laderas pizarrosas que lindan entre Moclinejo y Almachar al amparo del pico de La Maroma.

En ambos casos las uvas las asolearemos por las dos caras del racimo durante un tiempo aproximado de 10 a 14 días segun este el clima.

El proceso de asoleo es sencillo, la uva llega temprano a los paseros, se descarga con cuidado y se pone sobre la bascula 

Sobre la tierra del pasero se tiende una malla para que la uva no se seque en contacto con la tierra ya que la perdida de caldo o la humedad podrían hacer que se pudriera alguna uva.

 Antes de tenderlos al sol los racimos son revisados uno a uno para quitarles aquellas uvas que hayan llegado en mal estado.

Con cada entrada de uvas en pasero también está la visita de Juan Muñoz, enólogo de la bodega, controlando el estado de la uva y comentando como van las labores de asoleo con los trabajadores.

Poco a poco el pasero va cogiendo ese color tan bonito con mezcla de verde y morao, tan propio de Málaga.

Los racimos mas pequeños se tienden en el exterior del pasero ya que serán a posteriori los primeros en estar listos para ser retirados y llevados a la bodega.

Como se ve en la foto el sol aún no ha llegado al pasero cuando ya llevan horas tendiendo uvas. Un esfuerzo y un gran sacrificio que luego se traslada sin duda alguna a la excelente calidad de los vinos elaborados en Bodega Antonio Muñoz Cabrera.

La ultima fase, la recogida de la uva del pasero, se hace “con la fresquita” mas o menos a partir de las 5:00 de la mañana, con focos. Esto consigue que la uva llegue a buena temperatura a la bodega para ser vinificada y evitar oxidaciones y aromas no deseados.

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