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13 VINOS DULCES MALAGUEÑOS IMPRESCINDIBLES. Diario Sur

Aunque Málaga cuenta hoy con un amplio catálogo de vinos que pasa por los tintos, los blancos, los rosados o incluso los espumosos, entre los más famosos tanto dentro como fuera de la provincia se encuentran los dulces, en su mayor parte elaborados a partir de uvas clásicas como la moscatel y la Pedro Ximénez. Dentro de estos, a su vez, hoy hay no sólo una gran variedad sino también marcas que se han consolidado en este competitivo mercado de vinos dulces. La Axarquía, los Montes de Málaga o la Vega de Antequera pueden presumir hoy de hacer excelentes vinos que no son siempre fáciles de conseguir. Estos son algunos de esos vinos imprescindibles, que se pueden comprar no sólo en las propias bodegas sino también en tiendas especializadas por precios que van desde los 4 a los 40 euros.

Dimobe Zumbral

En las bodegas Antonio Muñoz Cabrera, ubicadas en Moclinejo, elaboran actualmente varios vinos dulces amparados por la Denominación de Origen Málaga. Aunque resulta complicado elegir entre ellos, el Zumbral se ha convertido en uno de los emblemas de esta bodega que va camino de convertirse en centenaria. Se trata de un monovarietal elaborado con la uva moscatel de Alejandría de la comarca de la Axarquía. Con 12 meses de crianza en madera de roble americano, es uno de los vinos que más éxitos ha cosechado en los últimos años. El precio de la botella de medio litro ronda los 8 euros. Se puede comprar directamente en el establecimiento que esta empresa tiene en Rincón de la Victoria o en algunas tiendas on line especializadas.

Hablando de espumosos, que es el Método champenoise

El método champenoise es el procedimiento para hacer un vino espumoso al estilo de la región de Champagne. La identificación en la botella permite diferenciar que el Co2 es logrado por la propia fermentación y se visualiza por una burbuja más pequeña. Es el método usado para obtener el champán en Francia o el cava en España.

Después de una primera fermentación y embotellado, se produce una segunda fermentación alcohólica en la botella. Esta segunda fermentación es inducida añadiendo levaduras y azúcar (licor de tiraje).

En este tiempo la botella de espumoso se tapa con un corcho especial. Luego se coloca de tal manera que los sedimentos o posos caen al cuello de la botella. El cuello entonces se congela, sumergiéndolo en una solución a -25°C, y se quita la tapa y los sedimentos congelados. La botella se vuelve a tapar, esta vez con el conocido tapón de corcho en forma de hongo, luego de haber agregado licor de expedición, que permite compensar la pérdida de líquido ocurrida en el degüelle.

Para permitir una perfecta amalgama entre el vino espumoso y el “liqueur de expédition”, las botellas se conservan todavía en la bodega durante unos meses, período de duración que depende de la elección de la bodega.